En un estudio publicado recientemente en la
Revista de la Asociación Médica Americana (Journal of the American Medical Association - JAMA) se observaron importantes estudios citados por científicos durante un período de 13 años y se descubrió que, debido a la naturaleza de permanente desarrollo de la ciencia y la investigación, el 16 por ciento de las veces estos estudios fueron contradichos por posteriores hallazgos de investigaciones. El estudio de la
Revista de la Asociación Médica Americana acentúa el hecho de que la ciencia es, y debería ser, evolutiva, para mejorar nuestra comprensión de cada problema.
Uno de los últimos debates en investigación de nutrición tiene que ver con el uso de la vitamina E para, posiblemente, reducir el riesgo o para demorar la aparición de una enfermedad crónica. Las evidencias han sugerido que este potente antioxidante puede reducir el riesgo de varias enfermedades, entre ellas, la enfermedad cardiaca, algunos tipos de cáncer, las cataratas, la degeneración macular relacionada con la edad, la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer.
Aún así, algunas investigaciones recientes han generado dudas sobre la seguridad y la eficacia de los suplementos dietarios de vitamina E—otrora ponderados como el “niño de oro” de los antioxidantes—lo que ha provocado un debate entre los científicos respecto de los méritos de la vitamina E suplementaria.
Propiedades Antioxidantes
La teoría que respalda la función de los antioxidantes en la buena salud es bien conocida. Se cree que ciertos nutrientes enlentecen o previenen el daño oxidativo en el cuerpo, que está implicado en el desarrollo de muchas enfermedades. El Dr. Jeffrey Blumberg, profesor de la Facultad de Ciencias y Políticas de Nutrición Friedman y Director del Laboratorio de Investigación de Antioxidantes en el Centro Jean Mayer
de Investigación de Nutrición Humana de Envejecimiento del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, cree que la teoría de que los antioxidantes están relacionados con la prevención de las enfermedades es sólida, pero no definitiva. “Hay pruebas de estímulo en estudios con animales y en estudios de observación con humanos de que los antioxidantes, como la vitamina E, pueden ser útiles para la prevención de enfermedades”, dice Blumberg. “Pero la investigación actual no respalda el uso de antioxidantes en una función terapéutica”.
Aquí reside el desafío de la comunicación de los resultados de la investigación con vitamina E. De acuerdo con el Dr. Takayuki Shibamoto, profesor del Departamento de Toxicología Ambiental de la Universidad de California, Davis, un motivo por el que los recientes estudios con vitamina E han arrojado resultados desalentadores es que algunos sobreestiman el poder de la vitamina E. “Los antioxidantes no tienen capacidades medicamentosas”, explica Shibamoto. En cambio, explica que los antioxidantes son más aptos para ayudar a reducir el riesgo o para enlentecer la progresión de las enfermedades para que otros procesos corporales u otros medicamentos puedan combatir mejor la enfermedad.
La vitamina E es un caso ejemplar—ilustra que con cualquier investigación es necesario considerar nuevas pruebas antes de hacer recomendaciones generalizadas o de descontar los resultados de investigaciones previas bien realizadas. Este artículo ayudará a colocar el conocimiento actual de la vitamina E en contexto.
Antecedentes Acerca de la Vitamina E
Esta vitamina soluble en grasa que se encuentra en las plantas existe en ocho formas diferentes. Las formas varían en su actividad o potencia biológica en el cuerpo. En su forma natural de alfatocoferol, la vitamina E está más biológicamente activa en los humanos y también funciona como antioxidante.
Muchos suplementos de vitamina E son sintéticos y derivan del petróleo, mientras que la forma natural proviene principalmente del aceite de soja. En una etiqueta de un suplemento dietario, la forma más simple de determinar qué forma de vitamina E se utiliza es observar los ingredientes: “dl”-alfatocofrol significa sintético; “d” en lugar “dl” significa que es natural.
El Instituto de Medicina estableció la Ración Dietaria Permitida para la vitamina E como parte de las Ingestas Dietarias de Referencia (ver Tabla 1). La Ración Dietaria Permitida para la vitamina E se provee como “equivalentes de alfatocoferol” o ATE (según sus siglas en inglés), para representar las distintas actividades biológicas de las distintas formas de vitamina E. Los alimentos y algunos suplementos que tienen vitamina E en sus etiquetas expresan la cantidad en Unidades Internacionales porque el Valor Diario de vitamina E se mide en Unidades Internacionales. El Valor Diario de la vitamina E es 30 Unidades Internacionales (o 20 mg. de Equivalentes de Alfatocoferol).
El Instituto de Medicina estableció como Nivel de Ingesta Máximo Tolerable para la vitamina E 1000 mg. por día (1500 Unidades Internacionales de vitamina E natural; 1000 Unidades Internacionales de vitamina E sintética) de alfatocoferol suplementario para los adultos. El Nivel de Ingesta Máximo es la máxima ingesta diaria que no genera riesgos de efectos adversos para la salud a casi ningún individuo de la población general. Debido a sus propiedades anticoagulantes, los problemas de hemorragias eran el efecto adverso para la salud o el “punto crítico” en el que debe basarse el Nivel de Ingesta Máximo de vitamina E.
Entre las fuentes alimentarias comunes de vitamina E se incluyen los aceites vegetales, las nueces, los vegetales de hojas verdes y los cereales fortificados. Las encuestas nacionales sugieren que las dietas de la mayoría de los estadounidenses no cumplen con la ingesta recomendada de vitamina E. Las Pautas Dietarias para los Estadounidenses identifican a la vitamina E como nutriente preocupante, porque se cree que los niveles de ingesta son bajos en los adultos y en los niños.
Evidencias Relacionadas con la Vitamina E
Con relación a la enfermedad cardiaca, se cree que la vitamina E inhibe los cambios oxidativos en el colesterol LDL (“malo”) que promueven las obstrucciones en los vasos sanguíneos que provocan el paro y el ataque cardíaco. Estudios de observación y estudios clínicos respaldan esta hipótesis.
Un estudio de observación en aproximadamente 90.000 enfermeras sugirió que la incidencia de la enfermedad cardiaca fue entre el 30% y el 40% más baja en las enfermeras que recibían la ingesta más alta de vitamina E a partir de su dieta y de suplementos dietarios. El beneficio aparente derivaba principalmente de los suplementos de vitamina E porque la ingesta elevada de vitamina E proveniente sólo de la comida no estuvo asociada con la reducción del riesgo cardíaco. De la misma manera, un estudio realizado en 1993 en 40.000 profesionales de la salud masculinos reveló que quienes tomaron por lo menos 100 Unidades Internacionales diarias durante dos años tuvieron un tercio de enfermedad cardiaca que aquellos que no recibieron suplementos de vitamina E. Un estudio realizado en 1996 por el Instituto Nacional Sobre Envejecimiento hizo un seguimiento en 11.000 personas mayores durante siete años y descubrió que la tasa de mortalidad en los consumidores de vitamina E fue un tercio de la de los no consumidores.
En un estudio de intervención, el Estudio de Antioxidantes Cardíacos de Cambridge (CHAOS, según sus siglas en inglés), los investigadores asignaron 2002 participantes con enfermedad cardiaca instalada para que recibieran 800 Unidades Internacionales o 400 Unidades Internacionales de vitamina E o un placebo durante una media de 510 días. El tratamiento con vitamina E redujo de manera sustancial la tasa de ataque cardíaco no fatal, y tuvo efectos beneficiosos aparentes después de un año. Después de un período de tres años de suplementos de vitamina E y vitamina C en hombres y en mujeres posmenopáusicas de 45 a 69 años de edad con elevados niveles de colesterol en sangre, los investigadores de Finlandia observaron una reducción del 74% de la progresión arteriosclerótica en los hombres.
La vitamina E también puede tener una función en la reducción del riesgo de cáncer, ya que protege contra los radicales libres implicados en el cáncer, bloqueando la formación de nitrosaminas que promueven el cáncer y ayudando a mejorar la función inmune. Si bien las investigaciones son limitadas, algunos estudios asocian mayores ingestas de vitamina E con una menor incidencia de tipos específicos de cáncer, como el de próstata, el de mamas, el de vejiga y el de colon. La evidencia de una relación entre la vitamina E y el cáncer de próstata fue lo suficientemente concluyente para ser investigada en un gran ensayo clínico en curso realizado en 35.000 hombres. El Instituto Nacional de Salud lanzó el Estudio Clínico para la Prevención del Cáncer con Selenio y Vitamina E (SELECT, según sus siglas en inglés) para examinar si uno de estos suplementos dietarios, o ambos, pueden ayudar a reducir el riesgo de cáncer de próstata. Otros estudios están en curso para examinar los posibles beneficios de la vitamina E en la reducción del riesgo de desarrollar cataratas, degeneración macular relacionada con la edad, enfermedad de Parkinson y enfermedad de Alzheimer. Por ejemplo, el Instituto Nacional del Ojo lanzó un nuevo estudio después de la publicación de hallazgos prometedores del Estudio de Enfermedades de la Visión Relacionadas con la Edad (AREDS, según sus siglas en inglés), un estudio realizado en casi 5000 participantes que descubrió una progresión más lenta de la degeneración macular relacionada con la edad con una dosis diaria de vitamina E (400 Unidades Internacionales), beta-caroteno, vitamina C, zinc y cobre. El nuevo estudio examinará si la vitamina E, junto con la luteína y las grasas omega-3, pueden retrasar la aparición de degeneración macular relacionada con la edad.
Preguntas Acerca de la Vitamina E
Datos recientes del Estudio de Salud de la Mujer, en el que casi 20.000 mujeres sanas de mediana edad recibieron 600 unidades internacionales de vitamina E día por medio durante 10 años, sugieren que la vitamina E no provee un beneficio general para prevenir los eventos cardiovasculares importantes ni el cáncer, ni afecta la mortalidad total ni disminuye las muertes cardiovasculares en mujeres sanas. Sin embargo, en este ensayo doble ciego controlado con placebo se descubrió que, si bien en general no hubo un beneficio cardiovascular estadísticamente significativo para la vitamina E, hubo una reducción del 24 por ciento de las muertes cardiovasculares y una reducción del 26 por ciento en los eventos cardiovasculares importantes en un subgrupo de mujeres mayores de 65 años.
Otro estudio clínico randomizado conocido como Evaluación de la Prevención en los Resultados Cardiacos (HOPE, según sus siglas en inglés), descubrió una falta de protección con el uso de suplementos de vitamina E. Este estudio hizo un seguimiento de casi 10.000 pacientes mayores de 55 años con enfermedad vascular o con diabetes. Después de cinco años, el estudio fue ampliado y recibió el nuevo nombre de Evaluación de la Prevención en los Resultados Cardiacos-Continuación de Resultados (HOPE-TOO, según sus siglas en inglés). Este nuevo estudio se realizó en casi 7,000 pacientes durante cuatro años más. Los sujetos que recibieron 400 Unidades Internacionales de vitamina E diariamente no experimentaron menos eventos cardiovasculares importantes ni diferencias en la incidencia del cáncer, pero tuvieron un 13 por ciento más de probabilidades de desarrollar insuficiencia cardiaca comparados con los sujetos que no tomaron vitamina E. Los investigadores especularon que las dosis más elevadas de vitamina E pueden alterar el equilibrio de los antioxidantes beneficiosos que están en estado natural.
Una revisión de 19 ensayos clínicos realizada entre 1993 y 2004 también descubrió la falta de beneficios asociada con los suplementos de vitamina E, especialmente en dosis elevadas. Cuando se administraron suplementos de vitamina E de más de 400 Unidades Internacionales por día, los investigadores concluyeron que hubo un mayor riesgo de muerte entre los pacientes mayores de alto riesgo. Esta revisión puede ser de alguna manera limitada en el sentido de que excluyó estudios que informaron menos de 10 muertes y no consideró los resultados de estudios epidemiológicos de observación.
No Está Dicha la Última Palabra Sobre la Vitamina E
Los expertos sugieren que hay un buen motivo para ser cautelosos en la generalización de los hallazgos de recientes estudios realizados con vitamina E. Blumberg señala que muchos estudios que arrojaron resultados negativos fueron ensayos de prevención secundaria en los que los participantes del estudio eran personas mayores con enfermedades preexistentes. “La evidencia simplemente no respalda el uso de vitamina E para revertir la enfermedad”, dice Blumberg. Aún así, los efectos en los individuos más jóvenes y sanos pueden ser más prometedores.
A pesar de la gran cantidad de investigaciones sobre la vitamina E, Shibamoto dice que todavía hay mucho por aprender—acerca de cómo funciona la vitamina E con otros antioxidantes y componentes alimentarios y, particularmente, acerca de la cantidad óptima de vitamina E y de otros antioxidantes para individuos específicos que pueden producir resultados favorables para la salud.
Hasta que sepamos más, Blumberg y Shibamoto están de acuerdo con otros expertos que creen que puede ser prematuro hacer recomendaciones generalizadas acerca de si hay que consumir suplementos con vitamina E. Aún así, Blumberg agrega que es razonable sugerir que los posibles beneficios de la vitamina E parecen contrarrestar el riesgo (si lo hay), especialmente en los individuos de riesgo. Los estudios que sugieren un mayor riesgo generado por los suplementos de vitamina E que contienen más de 400 Unidades Internacionales no observaron ningún daño en niveles más bajos, como 100 Unidades Internacionales por día.
Las Pautas para Comunicar la Ciencia Emergente de Componentes Dietarios para la Salud de la Fundación del Consejo Internacional de Información Alimentaria y del Instituto de Técnicos de Alimentos (IFT, según sus siglas en inglés) sugieren que se debe guiar a los consumidores para hacer cambios en el estilo de vida basados en la ciencia consensuada, más que en la ciencia emergente. Para ello, se aconseja a los comunicadores:
- Comunicar la ciencia emergente de manera constante, basándose en la solidez de la evidencia general y no en estudios aislados.
- Proveer contexto cuando evidencia científica nueva o emergente se suma y respalda el cuerpo de investigación actualmente disponible o cuando la ciencia emergente contradice las investigaciones anteriores, cuestionando las pautas dietarias establecidas.
(Para más información acerca de las Pautas, por favor visite el sitio web de la Fundación del Consejo Internacional de Información Alimentaria en: http://www.ific.org/nutrition/functional/guidelines. Para más información acerca de cómo hacer una lectura crítica de los estudios científicos, vea la Revisión del Consejo Internacional de Información Alimentaria: Cómo Entender e Interpretar los Estudios Científicos Alimentarios y de Salud en http://ific.org/ publications/reviews/scientificir.cfm).
Los últimos hallazgos plantean algunas preguntas que generan confusión acerca de la vitamina E, pero no revocan el cuerpo de evidencia que respalda la seguridad y los posibles beneficios de los suplementos de vitamina E para una población sana, así como para los individuos de riesgo, en las dosis diarias más comunes (100 a 400 Unidades Internacionales) que se encuentran en los suplementos de vitamina E. Una conclusión sobre la que los investigadores pueden estar de acuerdo es que la vitamina E, o cualquier componente alimentario por sí solo, no puede igualar a las formas más efectivas de reducción del riesgo de enfermedades: no fumar, hacer ejercicios regularmente, mantener un peso saludable y comer una dieta sana en general.
| Tabla 1 Raciones Dietarias Recomendadas de Vitamina E |
| Edad (años) | Ración Dietaria Recomendada de Vitamina E (mg. de alfatocoferol)* |
| 1-3 | 6 (9 Unidades Internacionales) |
| 4-8 | 7 (10,5 Unidades Internacionales) |
| 9-13 | 11 (16,5 Unidades Internacionales) |
| 14 + | 15 (22,5 Unidades Internacionales) |
| Embarazo | 15 (22,5 Unidades Internacionales) |
| Lactancia | 19 (28,5 Unidades Internacionales) |
* 1 mg. de equivalentes de alfatocoferol vitamina E = 1,5 Unidades Internacionales Fuente: Instituto de Medicina, Consejo de Alimentación y Nutrición. Ingestas Dietarias de Referencia: Vitamina C, Vitamina E, Selenio y Carotenoides. National Academy Press, 2000. |