Antecedentes
La gente siempre ha buscado maneras de prolongar la frescura de los alimentos después de la cosecha y de la matanza, para poder comerlos de manera segura más adelante. Hay evidencia arqueológica que demuestra que los antiguos egipcios comían alimentos que no sólo estaban cocidos y horneados, sino que también eran secados, salados y fermentados. Estos alimentos eran procesados para conservarlos. Los antiguos chinos descubrieron que la fruta podía madurar si se la colocaba cerca de una lámpara de kerosene. Ninguna de estas civilizaciones comprendía la ciencia que justificaba por qué estos procesos funcionaban, pero sí la aplicaban.
Si bien se los asocia con la producción moderna de alimentos, los aditivos de los alimentos se utilizan desde hace siglos. Nuestros ancestros utilizaban la sal para conservar carnes y pescado, agregaban hierbas y especias para mejorar el sabor de los alimentos, conservaban la fruta con azúcar y preparaban los vegetales en lata con vinagre, como por ejemplo pepinos.
Hoy en día, tenemos el lujo de vivir en una época en la que los procesos como el enlatado y el congelado son comunes, una época en que la refrigeración y el acceso a un sinfín de ingredientes y especias hacen posible literalmente comer cualquier tipo de alimento cada vez que así se desea. El objetivo básico detrás del procesamiento de los alimentos no sólo es hacerlos seguros para su consumo en una fecha posterior, sino también que se vean, que sepan y huelan tan tentadores y tan parecidos a algo preparado fresco como sea posible. Gran parte de la disponibilidad, conveniencia y variedad que disfruta la civilización occidental en su oferta de alimentos es consecuencia directa del procesamiento de los alimentos. En el procesamiento de los alimentos a menudo se utilizan ingredientes específicos agregados a los alimentos para mantener sus propiedades sensoriales. Estos aditivos de los alimentos son una de las muchas cosas que permiten que los consumidores disfruten galletas dulces crocantes, cazuelas tiernas, panes húmedos y ensaladas frescas. Ya que la gente no consumiría alimentos que no saben bien, que no se ven bien o que no huelen bien, los aditivos de los alimentos son un ingrediente esencial en nuestra oferta de alimentos.