Piense cuáles son los temas más populares de discusión en cualquier reunión social. Seguramente, la dieta y la nutrición van a tener un sitio en la lista. ¿Por qué? Una razón es que los estadounidenses libran una batalla continua contra el exceso de peso. Más de la mitad de los adultos estadounidenses tienen sobrepeso o son obesos, una condición que no sólo aumenta el riesgo de tener la autoestima baja y padecer aislamiento social, sino que aumenta significativamente las posibilidades de padecer alta presión arterial, diabetes, enfermedades cardíacas, apoplejía y algunos tipos de cáncer.
Pese a lo que se afirma en los libros para bajar de peso, no existe una fórmula mágica para controlar el peso corporal. La ecuación básica “las calorías que entran deben coincidir con las que salen” se sigue aplicando como el fundamento de cualquier exitoso programa de control de peso. Si se desea bajar de peso, el equilibrio necesita inclinarse en favor de la eliminación de calorías (por ejemplo, ingiriendo menos calorías o realizando más actividad física). Si uno hace lo contrario, se comienza a subir de peso.
Pese a que la grasa en la dieta puede haber sido la causa de más preocupación en los últimos años, las calorías jamás desaparecieron del todo. Las encuestas demuestran que hoy en día los estadounidenses están prestando más atención al contenido calórico de los alimentos, ya sea porque desean bajar de peso o porque desean tener una vida más saludable.1 En estos últimos años ha habido un aumento continuado y significativo en la demanda de productos bajos en calorías. Las personas tratan que los alimentos de bajas calorías los ayuden a controlar el peso, mantener una apariencia física atractiva y mejorar su salud general.
En este Informe IFIC se examina la forma en que los endulzantes de bajas calorías se usan para ayudar a reducir el contenido calórico de los alimentos. También revisa investigaciones que exploran el papel que juegan los endulzantes de bajas calorías ayudando a las personas a mantener una dieta que respalde el buen estado de salud y pesos corporales saludables.
Los beneficios de los endulzantes de bajas calorías
Los endulzantes de bajas calorías agregan sabor a los alimentos que es similar al de la sucrosa (azúcar de mesa). Sin embargo, por lo general, los endulzantes más intensos, son varios cientos a varios miles de veces más dulces que la sucrosa. La mayoría no contiene calorías. Los que sí contienen calorías, como el aspartamo, se usan en pequeñas cantidades debido a su concentrado poder endulzante. Por consiguiente, tampoco agregan calorías ni a los alimentos ni a las bebidas. Como resultado de lo antedicho, los endulzantes intensos eliminan o reducen significativamente las calorías en algunos alimentos y bebidas como las gaseosas, yogur reducido en calorías y postres sin azúcar.
Los endulzantes intensos tampoco afectan los niveles de insulina. Por ese motivo, se los puede utilizar para proporcionar alimentos y bebidas con sabor dulce a todas las personas que deben restringir su consumo de carbohidratos, como por ejemplo, los diabéticos.
Una variedad de endulzantes de bajas calorías han sido aprobados para su uso en los Estados Unidos, y la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA, por sus siglas en Inglés) actualmente está analizando peticiones para aprobar otros. En razón de que los endulzantes de bajas calorías tienen diferentes propiedades funcionales, la disponibilidad de una diversidad de endulzantes de bajas calorías para usar en los alimentos, amplía la capacidad de desarrollar productos reducidos en calorías que mejor satisfacen las necesidades y deseos de los consumidores.
Las combinaciones o mezclas de algunos endulzantes de bajas calorías en los alimentos y bebidas también actúan sinergicamente para producir el nivel deseado de dulzor con cantidades menores de cada endulzante. El sabor resultante a menudo satisface aún mejor las expectativas de dulzura del consumidor, ya que se parece más al azúcar. Los productos también pueden tener una duración más prolongada.
La seguridad de las mezclas
En forma individual, cada uno de los endulzantes aprobados de bajas calorías tiene un largo historial de estabilidad química. Además, existe una amplia base de datos de seguridad sobre cada uno de estos endulzantes. La única interacción conocida y anticipada entre las diversas mezclas de endulzantes es el interjuego físico con las papilas gustativas. De los endulzantes de bajas calorías, sólo el aspartamo se metaboliza y es rápidamente digerido y convertido en otros componentes que se metabolizan normalmente más aún. En función de la información ya presentada, las autoridad de salud de todo el mundo han llegado a la conclusión de que no existe una base científica para esperar que surja ningún efecto fisiológico de la mezcla de endulzantes, ninguno ha sido denunciado hasta el momento. De hecho, la mezcla de endulzantes reduce aún más los niveles de uso y de consumo dietético que ya son seguros.2
Los endulzantes de bajas calorías en los Estados Unidos
Antes de ser aprobados por la FDA para su uso en los Estados Unidos, todos los endulzantes de bajas calorías son sometidos a intensas evaluaciones de seguridad con seres humanos y animales. Todos los endulzantes de bajas calorías aprobados por la FDA satisfacen los mismos estándares de seguridad y son seguros para el consumo de mujeres embarazadas y niños. Sin embargo, debido a que la dieta y el consumo de calorías son importantes en ambos segmentos de la población, se recomienda siempre consultar a un médico o dietista registrado.
En la actualidad, hay 4 endulzantes intensos aprobados en los Estados Unidos: acesulfame de potasio, aspartamo, sacarina y sucralosa.
El acesulfame de potasio o acesulfame-K (6-metil-1,2,3-oxatiazin- 4(3H)-ona-2,2-dióxido) es 200 veces más dulce que el azúcar y debido a que no es metabiolizado por el cuerpo, no tiene calorías. El acesulfame de potasio es excretado sin cambios por los riñones.
La FDA aprobó su uso en 1988 y amplió el permiso para incluir a las bebidas en 1998, el acesulfame de potasio está disponible como endulzante de mesa. También se lo usa en muchos alimentos preparados, con inclusión de bebidas carbonatadas y no carbonatadas, goma de mascar, productos horneados, lácteos, confituras, postres, salsas y bebidas alcohólicas. Es muy estable y por lo tanto, soporta altas temperaturas de cocción y horneado.
El consumo aceptable diario (ADI por su sigla en inglés) del acesulfame de potasio es 15 miligramos (mg) por kilogramo (kg) de peso corporal (ver la sección Anatomía de la aprobación de los endulzantes). El consumo aproximado del acesulfame de potasio en los Estados Unidos es de menos de 20 por ciento del ADI en toda la vida.
El acesulfame de potasio ha sido aprobado en muchos países de América del Norte y América del Sur, Europa, áfrica y Asia, y Australia. No requiere la inclusión de ningún aviso o información especial en la etiqueta y puede ser usado por todos los segmentos de la población.
Aspartamo (L-aspartil-l-fenilalanina metil éster) está compuesto de ácido aspártico y el metil éster de la fenilalanina. Pese a que su sabor es similar al de la sucrosa y proporciona la misma cantidad de calorías (4 k/calorías por gramo), el aspartamo es 200 veces más dulce. Por lo tanto, se puede usar el aspartamo en cantidades mucho más pequeñas. Por ejemplo, una pequeña cantidad de aspartamo (19 mg) con 1/10 de 1 caloría produce el mismo nivel de dulzor que una cucharada de té de azúcar (4 gramos) con 16 calorías. Entonces, se puede decir que el aspartamo no aporta prácticamente calorías a la dieta.
Una vez digerido, el aspartamo se descompone en ácido aspártico, fenilalanina, y una pequeña cantidad de metanol, todos productos que son metabolizados normalmente.
Este producto fue aprobado en los Estados Unidos en 1981 y se lo puede usar como endulzante de mesa, en bebidas carbonatadas y no carbonatadas, jugos, gomas de mascar, productos lácteos, confituras, postres, flanes, mermeladas, gelatinas y cereales para el desayuno. En 1996, el aspartamo recibió la aprobación de la FDA para uso general y desde entonces se lo puede utilizar en todos los alimentos. Pese a que pierde su dulzor cuando se lo expone a altas temperaturas durante períodos prolongados, se lo puede agregar a los alimentos una vez finalizado el ciclo de cocción.
El consumo diario permitido en los Estados Unidos para el aspartamo es de 50 mg/kg de peso corporal. El consumo aproximado en los Estados Unidos es de menos de 10% del ADI durante toda la vida.3
Los productos hechos con aspartamo deben incluir en sus etiquetas un aviso que informe que contienen fenilalanina. Este aviso es importante para quienes sufren de fenilquetonuria, que es una enfermedad hereditaria rara, porque no pueden metabolizar adecuadamente el aminoácido esencial fenilalanina. La fenilalanina es consumida en cantidades mucho más importantes que las contenidas en el aspartamo, en alimentos comunes que contienen proteínas como el pollo, carne vacuna, leche y verduras.
El aspartamo ha sido aprobado en muchos países de América del Norte y América del Sur, Europa, áfrica y Asia, y Australia.
La sacarina (1,2 -benzisotiazol-3(2H)-ona 1,1 dióxido) tiene un sabor que es entre 300 y 500 veces más dulce que la sucrosa. Se la puede usar para cocinar y hornear. La sacarina es muy estable y no contiene calorías. Se la absorbe casi totalmente, pero se excreta sin cambios en la orina.
La sacarina ha sido usada para endulzar alimentos y bebidas desde 1900 y ha contado con una aprobación temporal de la FDA desde 1970. La FDA propuso una prohibición sobre la sacarina en 1977 basándose en investigaciones que se realizaron en animales que sugerían que era un débil carcinógeno de la vejiga. En el estudio, los investigadores administraron dosis altísimas de sacarina, equivalentes a 750 latas de gaseosas o 10.000 tabletas de sacarina por día, todos los días, durante toda la vida.
A continuación se dictó una moratoria del congreso para la prohibición para permitir que se desarrollaran más investigaciones sobre la seguridad de la sacarina. La moratoria de la prohibición fue renovada en numerosas ocasiones porque siempre se necesitan más estudios científicos y además, porque el endulzante continúa siendo usado por los consumidores. Debido a que la FDA retiró la prohibición, después de 2002 la moratoria ya no será necesaria.
Más de 20 estudios con seres humanos, entre los que se incluye el ensayo clínico sobre cáncer de vejiga más importante que jamás se realizara en los Estados Unidos, demostraron que no existe una asociación directa entre el consumo de sacarina y la incidencia de cáncer.4 Además, hay una cantidad de investigaciones más recientes que indican que el mecanismo que causa el desarrollo del cáncer cuando se consumen grandes cantidades de sacarina es exclusivo del macho de la rata y no aparece en los seres humanos.5 Igualmente, las etiquetas de los productos con sacarina deben continuar incluyendo un aviso que informe que causó cáncer en animales de laboratorio. El Programa Nacional de Toxicología del Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS) retiró a la sacarina de la lista de posibles carcinógenos, sin embargo, para quitar la etiqueta de advertencia será necesaria una acción de parte del Congreso de los Estados Unidos o la FDA (DHHS).6, 7
En los Estados Unidos, la sacarina puede usarse en los endulzantes de mesa, en las bebidas carbonatadas y no carbonatadas, jugos, gomas de mascar, productos lácteos, confituras, postres, flanes, mermeladas y gelatinas.
El consumo aceptable diario (ADI) para la sacarina es de 15 mg/kg de peso corporal. El consumo aproximado en los Estados Unidos es de menos de 12% del ADI en toda la vida.
La sacarina ha sido aprobada en muchos países de América del Norte y América del Sur, Europa, áfrica y Asia, y Australia.
La sucralosa o triclorogalacto-sucrosa (1,6-dicloro-1,6-dideoxi-β-D-fructofuranosil-4cloro-4deoxi-aD-galactopiranósido) es aproximadamente 600 veces más dulce que la sucrosa. Pese a que la sucralosa se obtiene del azúcar, el cuerpo no la reconoce como carbohidrato, no la metaboliza y por lo tanto no aporta calorías a la dieta. Al igual que otros endulzantes de alta intensidad, la sucralosa no causa caries dentales. La mayor parte de la sucralosa no es absorbida, y se excreta sin modificación con la materia fecal.8 Aproximadamente 15% del ingrediente es absorbido pasivamente, porcentaje que se excreta en su casi totalidad sin cambios con la orina. Aproximadamente 2% se transforma en componentes solubles en agua y se excreta con la orina.
La sucralosa es muy estable y se la puede usar para cocinar y hornear. La sucralosa fue aprobada en 1998 y se la puede usar como endulzante de mesa, en productos horneados y postres, productos lácteos, bebidas carbonatadas, productos con frutas procesadas como por ejemplo jugos, mermeladas y rellenos para tartas y gomas de mascar.
El consumo aceptable diario (ADI) para la sucralosa es de 5 mg/kg de peso corporal. El consumo aproximado en los Estados Unidos es de menos de 20% del ADI en toda la vida. La sucralosa no requiere la inclusión de ningún aviso o información especial en la etiqueta.
La sucralosa ha sido aprobada en muchos países de América del Norte y América del Sur, Europa, áfrica y Asia, y Australia.
Aguardando la autorización
En la actualidad, la FDA está analizando peticiones para autorizar otros endulzantes intensos, como por ejemplo, el neotamo, alitamo y ciclamato.
El neotamo es un endulzante nuevo, versátil y no calórico compuesto por dos elementos de proteína, los aminoácidos ácido l-aspártico y l-fenilalanina, que se combinan con dos grupos funcionales orgánicos, un grupo metil-éster y un grupo neohexilo. Es entre 7,000 y 13,000 veces más dulce que el azúcar y como tal captura la “esencia de la dulzura” usando sólo una pequeña cantidad. La composición química del neotamo lo torna estable para usar en preparaciones horneadas.
Además de su uso como endulzante, otra aplicación potencial para el neotamo es como realzante del sabor. Al igual que otros endulzantes de alta intensidad, pese a que no aporta dulzor cuando se lo utiliza en niveles muy bajos, puede llegar a modificar el sabor de un alimento o de una bebida.
El alitamo es otro endulzante que se extrae de los aminoácidos (ácido l-aspártico, d-alanina y un amino novel [una combinación específica de lazos químicos entre el carbono, el nitrógeno y el oxígeno]). Su sabor es 2000 veces más dulce que el de la sucrosa y se lo puede usar en una amplia variedad de productos, como por ejemplo, bebidas, endulzantes de mesa, postres congelados y productos horneados.
Sólo el componente de ácido aspártico del alitamo es metabolizado por el cuerpo. Como consecuencia, el alitamo contiene 1.4 kcal/g. En razón de que el alitamo es un endulzante tan intenso, se lo usa en pequeñísimas cantidades y por lo tanto sólo aporta ínfimas calorías. Es extremadamente estable, puede soportar altas temperaturas de cocción y horneado y se lo puede usar en casi todos los alimentos y bebidas en los que se usan endulzantes en la actualidad.
El alitamo fue aprobado para su uso en todos los productos alimenticios, incluso en bebidas, en Australia, México y Nueva Zelanda. La Organización de Agricultura del Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimenticios (JECFA) estableció un Consumo Diario Aceptable (ADI) para el alitamo de 1 mg/kg de peso corporal.
El ciclamato ha sido aprobado como endulzante de mesa en Canadá y en más de 50 países de Europa, Asia, América del Sur y áfrica. Es 30 veces más dulce que la sucrosa, no tiene calorías, es estable frente al calor y funciona sinérgicamente con otros endulzantes. Sin embargo, desde 1970, en los Estados Unidos se prohibió el uso del ciclamato en función de un estudio que sugirió que los ciclamatos pueden relacionarse con el desarrollo de tumores de vejiga en las ratas. Pese a que se realizaron 75 estudios subsiguientes que no lograron demostrar que el ciclamato es carcinogénico, el endulzante aún no fue aprobado nuevamente en los Estados Unidos.9
Los polioles
Los polioles son otro tipo de endulzante usado en alimentos bajos en calorías. Se diferencian de los endulzantes intensos porque se los considera nutritivos, es decir, aportan calorías a la dieta. Los polioles son absorbidos y metabolizados de manera incompleta, sin embargo, y por lo tanto, aportan menos calorías que la sucrosa.
Los polioles más usados en los Estados Unidos son sorbitol, mannitol, xilitol, jarabe de maltitol, maltitol, lactitol, eritritol, isomalta e hidolisatos de almidón hidrogenado. La mayoría son aproximadamente la mitad de dulce que la sucrosa; el matitol y el xilitol son casi tan dulces como la sucrosa.
Los polioles ocurren naturalmente en las moras, manzanas, ciruelas y otros alimentos. También se los produce comercialmente a partir de carbohidratos tales como la sucrosa, la glucosa y el almidón, para usar en dulces, galletas y goma de mascar sin azúcar.
Además de aportar un sabor dulce, los polioles cumplen una variedad de funciones tales como agregar volumen y textura, proporcionar un efecto o sabor refrescante, inhibir la coloración marrón que se produce durante la cocción y retener la humedad de los alimentos.
Cuando se los consume en exceso, algunos polioles como el sorbitol pueden producir gases abdominales e incomodidad en algunas personas. Como consecuencia de ello, los alimentos que contienen algunos alcoholes de azúcar y que pueden llegar a ser consumidos en grandes cantidades, que produzcan dicho efecto, deben llevar una etiqueta en la advertencia “El consumo excesivo puede tener un efecto laxante.”
Los endulzantes de bajas calorías y el control del peso
Datos extraídos de encuestas nacionales de salud y el consumo de alimentos, pese a que no son totalmente comparables, muestran que los estadounidenses, en promedio, aumentaron su consumo calórico en 9.64% durante los últimos 20 años.10 11 Ese hecho, combinado con una población que vive cada vez más y es más sedentaria, apunta a una lucha continua de los estadounidenses por lograr y mantener pesos saludables.
A continuación, se analizan los efectos específicos que tienen los alimentos endulzados con endulzantes de bajas calorías en el control del peso corporal. Debido a que el aspartamo cada vez se utiliza más y a que sirve para reemplazar a los azúcares, la mayoría de las investigaciones se centran sobre este endulzante de bajas calorías.
El mantenimiento del peso corporal y la pérdida de peso
Cuando se reemplazan los alimentos y bebidas regulares por sus contrapartidas endulzadas con endulzantes de bajas calorías y no se ingieren alimentos adicionales para reemplazar las calorías ahorradas, se puede lograr una reducción calórica. Porikos y colegas, y otros investigadores realizaron trabajos pioneros que confirmaron este efecto, que demostró que los sujetos de estudio consumían aproximadamente 15% menos calorías cuando tomaban alimentos y bebidas en los que el azúcar se había reemplazado de manera encubierta por el aspartamo.12-15
Tordoff y Alleva hallaron un efecto similar al comparar el consumo de gaseosa regular o endulzada con aspartamo, o ninguna gaseosa.16 Las personas que bebían gaseosas bajas en calorías consumían significativamente menos calorías que las que bebían gaseosas regulares o ninguna gaseosa. Tal como apuntamos en los estudios antes mencionados, a los sujetos no se les informó el contenido calórico de la gaseosa que estaban consumiendo.
Sin embargo, se planteó la cuestión de si las personas compensan a sabiendas las calorías que ahorran usando un producto endulzado bajo en calorías cuando se dan cuenta de que están consumiendo dichos alimentos. Por ejemplo, en razón de que eligen una gaseosa dietética, ¿es verdad que las personas se sienten con más libertad para consumirla acompañada de una porción de pastel?
El examen de los registros de consumo de alimentos de las encuestas nacionales de nutrición es una de las maneras en que se puede llegar a una respuesta indirecta de esta cuestión. Basándose en los datos de la encuesta sobre nutrición del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, Smith y Heybach compararon los registros de consumo calórico de personas que consumían alimentos y bebidas endulzadas con aspartamo con los registros de consumo calórico de personas que consumían alimentos y bebidas que no contenían aspartamo.17 Los que usaban aspartamo consumían en promedio 167 calorías menos por día que los que no lo usaban. Las mujeres usuarias de aspartamo de entre 35 y 50 años de edad consumían 215 calorías menos por día que sus contrapartidas objeto del estudio.
Otras investigaciones han demostrado que el uso del aspartamo puede ayudar a aumentar el nivel de cumplimiento de los programas de control del peso. Kanders et al. midieron la pérdida de peso, percibieron los sentimientos de energía y bienestar y otros parámetros de calidad de vida de 59 hombres y mujeres obesas que sabían que eran sujetos de un programa de control del peso durante un plazo de 12 semanas.18 El grupo experimental fue alentado a usar el aspartamo, mientras que al grupo de control se le pidió que evitaran todos los productos endulzados con aspartamo. Ambos grupos estaban participando en un programa para perder peso que incluía grupos de respaldo, modificación de comportamientos e instrucciones para ejercitarse.
En un estudio con más alcance, estos investigadores colocaron a 163 mujeres obesas en un programa para perder peso multidisciplinario de 19 semanas de duración que incluía una dieta de déficit equilibrado y la modificación del comportamiento. Las mujeres fueron asignadas aleatoriamente a grupos que consumían o se abstenían de consumir alimentos endulzados con aspartamo.
Pese a que ambos grupos perdieron un promedio de 10% de su peso inicial, el que consumió aspartamo tuvo más éxito en el mantenimiento del peso en el largo plazo. Después de 3 años, el grupo no aspartamo había, en promedio, recuperado el peso. Sin embargo, el grupo aspartamo había recuperado sólo 50% del peso inicial, logrando mantener una pérdida de peso promedio médicamente significativa de 5% del peso corporal inicial.19,20
Un estudio epidemiológico que se publicó en 1986 recibió amplia publicidad porque descubrió que los que usaban sacarina aumentaban un promedio de 0.6 a 1.5 libras más que los que no lo usaban durante el plazo de un año.21 Sin embargo, algunos problemas metodológicos significativos que tuvo este estudio pusieron en duda los hallazgos.22 Los problemas metodológicos incluyeron la imposibilidad de determinar el consumo de calorías de los sujetos, los hábitos de ejercitación, la confianza en la memoria para determinar los cambios de peso y el uso del endulzante, la exclusión de las mujeres que habían realizado un régimen para perder peso. Más aún, es posible que el aumento de peso de los usuarios de sacarina, que era estadísticamente significativo aunque biológicamente irrelevante, podría haber sido mayor sin el uso de algún endulzante intenso.
Los endulzantes de bajas calorías y el apetito: Se sugirió hace varios años que los endulzantes de bajas calorías podrían estimular el apetito, aumentar el consumo de alimentos y promover el aumento de peso. Para probar esta hipótesis, se realizaron estudios con endulzantes intensos en alimentos y bebidas y en cápsulas. Otros estudios examinaron también el hecho de si saber que se estaban usando alimentos y bebidas de bajas calorías alentaba el consumo de cantidades mayores de alimentos y por lo tanto, de calorías en exceso.
Verdades sobre los endulzantes de bajas calorías Debido a que tantos estadounidenses usan endulzantes de bajas calorías y alimentos que los contienen, probablemente sea natural que existan percepciones equivocadas sobre el tema. A continuación podrá leer una serie de verdades sobre los endulzantes de bajas calorías y los efectos que tienen sobre el peso, el comportamiento alimenticio y la salud. - VERDAD: Los estadounidenses enfrentan el creciente problema de la obesidad, problema que quizás los alimentos y bebidas con endulzantes de bajas calorías podrían ayudar a controlar. Las investigaciones demuestran que las personas que usan alimentos y bebidas con endulzantes de bajas calorías consumen menos calorías que las que no los usan. Sin embargo, los especialistas coinciden en afirmar que un exitoso control del peso requiere más que reducción de calorías, es necesario un enfoque de tres ramas: comer con sentido común, actividad física regular y comportamiento.
- VERDAD: Los endulzantes de bajas calorías no aumentan el apetito ni la necesidad de consumir alimentos dulces. De hecho, los estudios no sólo demuestran que los endulzantes de bajas calorías no afectan el apetito, sino que también pueden llegar a ayudar a que las personas se sientan más satisfechas con los planes de alimentación que los ayudan a perder peso y a no recuperarlo.
- VERDAD: Los alimentos y bebidas endulzados con endulzantes de bajas calorías no causan enfermedades. Podemos decir que estos ingredientes son prácticamente los más estudiados de todo el abastecimiento de alimentos. Existen cantidades de investigaciones que confirman que son seguros para el consumo humano.
- VERDAD: Las mujeres embarazadas pueden usar endulzantes de bajas calorías sin ningún tipo de problema, a menos que el médico que las atiende le hubiera indicado algo diferente.
Todos los endulzantes de bajas calorías aprobados por la Administración de Alimentos y Fármacos pueden ser consumidos con seguridad por las mujeres embarazadas y los niños. Sin embargo, debido a que la dieta y el consumo calórico son importantes en ambos segmentos de la población, se recomienda siempre consultar a un médico o dietista registrado. - VERDAD: Los endulzantes de bajas calorías no causan cáncer. Existen muchos estudios que prueban que los endulzantes de bajas calorías no causan ni promueven el cáncer. Pese a que el nivel de uso de los endulzantes de bajas calorías aumentó en las últimas décadas, no se pueden atribuir a ningún endulzante en particular los aumentos en los índices de incidencia de cáncer.
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Anatomía de la aprobación de los endulzantes ¿Cuál es el procedimiento que se aplica para que un endulzante nuevo pueda usarse en alimentos y bebidas en los Estados Unidos? La manera más común es el procedimiento de la petición de autorización para aditivo alimentario. La Administración de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos es una agencia del gobierno federal que verifica que los alimentos sean seguros y tengan etiquetas con información completa y verdadera. Si la información y los datos proporcionados a la FDA son satisfactorios, la agencia indicará que se “aceptó la presentación” de la petición. En el curso de lo que generalmente es una revisión larga (en algunas instancias 10 años) e intensa, la FDA requiere la presentación de gran cantidad de datos de respaldo para que los científicos analicen. También se puede llegar a requerir revisiones externas. Como mínimo, se necesitan datos que respondan a las siguientes preguntas: - ¿Cómo se consumirá este producto, y cuánto se consumirá?
- ¿Quiénes consumirán este ingrediente, es decir, niños, adultos, hombres, mujeres, y cuánto consumirá cada grupo?
- ¿Es este ingrediente apto para elaborar productos y para que los consumidores lo usen?
- ¿Qué hace este ingrediente como aditivo alimentario?
- ¿Se ha demostrado que el producto no causa efectos adversos o cáncer, no afecta el sistema reproductor, ni se acumula en el cuerpo ni es metabolizado y se transforma en otro producto o productos potencialmente inseguros, ni causa reacciones alérgicas en los niveles normales de consumo ?
- ¿Cómo y dónde se hace este ingrediente, y quién lo hace?
Durante el proceso de aprobación, se fija el valor del Consumo Aceptable Diario (ADI) para cada endulzante de bajas calorías. El valor ADI es una cantidad guía que representa la cantidad de ingrediente que se puede consumir con seguridad a diario durante toda la vida. No es un valor límite máximo de consumo. El valor ADI incluye un factor de seguridad de 100 veces que sirve para reflejar lo inseguro que resulta extrapolar datos de estudios hechos con animales a los seres humanos, y para tomar en cuenta aquellas ocasiones en que se puede llegar a exceder el valor ADI. Si existen datos de estudios realizados con seres humanos, también se los puede usar para determinar el valor ADI. El valor ADI es un número que se expresa en miligramos por kilo de peso corporal por día (mg/kg de peso corporal/día). Por ejemplo, una persona que pesa 60 kg (132 libras) podría consumir con seguridad durante toda su vida, 900 mg diarios de un ingrediente que tuviera un valor ADI de 15 mg/kg de peso corporal. Este número se obtiene multiplicando 60 kg x 15 mg/kg/día. Pese a que los niveles de uso y los valores ADI varían de un endulzante de bajas calorías a otro, sería necesario consumir aproximadamente 8 litros de bebidas por día para aproximarse al valor ADI de una persona de 60 kg. Las investigaciones demuestran que incluso los que más consumen endulzantes de bajas calorías, consumen menos de 20 por ciento del ADI.43 El proceso no se detiene con la aprobación de la FDA. La FDA puede exigir que un ingrediente sea monitoreado porque existen denuncias de los consumidores e incluso requerir que se realicen encuestas dietarias para determinar los niveles de consumo. |
Estudios de alimentos y bebidas: La teoría de la estimulación del apetito atrajo la atención pública por primera vez cuando Blundell y Hill de la Universidad de Leeds en el Reino Unido informaron en 1986 que las personas que consumían soluciones con grandes cantidades de endulzantes se percibían a sí mismos como más hambrientos que cuando consumían agua solamente.23 Sin embargo, el estudio se basaba solamente en los niveles de apetito de los sujetos y no medía su consumo real de alimentos, dato que los sicólogos y los especialistas en obesidad consideran esencial. También se cuestionó el impacto que podría tener el hecho de hacer que las personas consuman endulzantes intensos en soluciones sin sabor, en lugar de bebidas sabrosas y familiares como las gaseosas de bajas calorías.
Blundell y colegas realizaron un estudio con posterioridad usando soluciones endulzadas con aspartamo, sacarina y acesulfame de potasio.24 Pese a que se observó nuevamente un aumento en el apetito para los tres tipos de soluciones, no se registraron aumentos reales en el consumo de alimentos cuando se las midió una hora después.
Otras investigaciones posteriores no han podido confirmar el hecho de que los endulzantes intensos promuevan un aumento en el consumo de alimentos. Canty y Chan descubrieron que los endulzantes de alta intensidad no aumentaban los niveles de apetito ni tampoco el nivel de consumo de alimentos.25 Birch et al. llegó a la conclusión de que los niños de 2 a 5 años de edad disminuían sus niveles de consumo de botanas 30 minutos después de consumir una bebida endulzada con aspartamo, cuando se los comparaba con los niveles de consumo de botanas de los que bebían agua.26 Anderson et al. descubrieron que el consumo de aspartamo no afectaba el apetito ni el consumo de alimentos en niños de 9 a 10 años de edad, cuando se los comparaba con el efecto que tenía el consumo del ciclamato de sodio o sucrosa.27
Muchos estudios con adultos también demostraron que las bebidas familiares endulzadas con aspartamo no afectan el apetito a corto plazo ni el consumo de alimentos cuando se las consume antes del almuerzo o con las comidas, en comparación con los efectos del agua.28, 29 Pese a que Black et al llegaron a la conclusión de que el consumo de dos latas de gaseosa endulzada con aspartamo reducía significativamente los índices de apetito pero no el consumo real de alimentos, un estudio de seguimiento reveló que el volumen total de líquidos consumidos, sin aspartamo, era responsable de suprimir el apetito a corto plazo en los hombres adultos.30, 31
Mattes descubrió que ni el aspartamo ni la sucrosa consumidos junto con los cereales del desayuno afectaban significativamente los niveles de apetito, el consumo de la siguiente comida, las calorías diarias consumidas, ni las elecciones de alimentos.32 El mismo estudio demostró que el conocimiento del contenido calórico de los cereales—producto de bajas calorías o regular—no afectaba significativamente el consumo.
Rolls et al. se dedicaron a estudiar el efecto que tenía el conocimiento del contenido calórico de postres y gelatinas regulares o de bajas calorías con azúcar o aspartamo, contenido que se diferenciaba en 200 calorías, sobre el apetito y el consumo de adultos de peso normal que no estaban siguiendo una dieta.33 El estudio demostró que el conocimiento no afectaba el apetito ni el consumo de alimentos en el momento de comer, ni tampoco afectaba el consumo de alimentos de un buffet libre 2 horas después.
Drewnowski y colegas estudiaron los efectos del aspartamo en el consumo calórica de hombres y mujeres de peso normal y en un estudio similar, en mujeres obesas y delgadas.34, 35 Dividieron a los sujetos en cuatro grupos, cada uno de los cuales recibió cargas previas de desayuno diferentes: a dos grupos se les proporcionaron 700 calorías y contenían sucrosa o aspartamo con maltodextrina y a los otros dos grupos se les proporcionaron 300 calorías ya sea con aspartamo o sin endulzante. Por medio de este método, Drewnowski et al pudieron comprobar tanto los efectos de reemplazar a la sucrosa por aspartamo sin dejar de mantener el dulzor y el efecto de agregar aspartamo para obtener sabor dulce.
En el estudio con mujeres obesas y delgadas, no se registraron diferencias significativas a la hora del almuerzo en cuanto a ingesta de alimentos en los grupos que recibieron diferentes cargas previas durante el desayuno. En el estudio con sujetos de peso normal, se registró un leve aumento en el consumo de alimentos durante el almuerzo en el grupo que consumió las cargas previas bajas en energía. Sin embargo, no se observó una compensación general, por lo que aquellos que consumieron las cargas previas bajas en energía tenían ingestas calóricas más bajas durante el día que aquellos que consumieron las cargas previas con alto contenido energético.
Los investigadores llegaron a la conclusión de que ni la adición de aspartamo ni el reemplazo de la sucrosa por el aspartamo aumentaron los niveles generales de apetito ni de ingesta de alimentos.
En una completa revisión científica, Rolls llegó a la conclusión de que los “Nunca se pudo probar que los endulzantes intensos causen aumento de peso en los seres humanos...pese a que muchos investigadores han informado aumentos en el apetito asociados con el aspartamo, la mayoría llegó a la conclusión de que el aspartamo está asociado con una disminución en el apetito o con ningún cambio.”36
Estudios de cápsulas: Se sugirió también que los endulzantes intensos pueden alterar la ingesta de alimentos no porque afectan el sabor dulce sino porque afectan ciertas hormonas que están involucradas en la regulación del apetito. Blundell y colegas llegaron a la conclusión de que los sujetos que consumían aspartamo (235 ó 470 mg) en cápsulas, consumían menos alimentos que otros sujetos que tomaban una cápsula de placebo.37
Sin embargo, otros estudios que involucraban dosis mucho más elevadas de aspartamo encapsulado no pudieron replicar tales hallazgos. Anderson y colegas administraron cápsulas de aspartamo con agua entre 60 y 105 minutos antes del almuerzo y descubrieron que no tenían ningún efecto en el consumo de alimentos, estado de ánimo o apetito.38, 39 Leon y Hunninghake hizo tomar a adultos saludables cápsulas de aspartamo o de placebo diariamente durante 24 semanas como parte de un estudio de seguridad del aspartamo a largo plazo.40 El peso corporal de los que tomaron las cápsulas de aspartamo no difirió significativamente del básico después de 6 meses.
La función de los endulzantes de bajas calorías en una dieta saludable
La creciente disponibilidad de alimentos económicos y apetitosos combinada con un estilo de vida cada vez más sedentario en los países industrializados resalta la función importante que los endulzantes de bajas calorías pueden jugar para lograr una dieta saludable y pesos corporales saludables. En razón de que no afectan los niveles de insulina, los endulzantes intensos también juegan un papel importante en las dietas de las personas diabéticas.
El uso de endulzantes de bajas calorías ofrece una amplia variedad de opciones de alimentos que pueden ayudar a que las personas puedan controlar sus consumos de calóricos y de carbohidratos. Las investigaciones demuestran que los endulzantes intensos pueden jugar un papel muy útil para ayudar a que las personas logren o mantengan un peso saludable ya que proporcionan alternativas de buen sabor que reemplazan a otros alimentos y bebidas que tienen mayor contenido de calorías. Según Adam Drewnowski, Ph.D, profesor en la Universidad de Washington, “Los endulzantes de bajas calorías representan el mejor método para reducir las calorías manteniendo el rico sabor de la dieta.”
Pese a que en teoría se afirma que los endulzantes intensos pueden tener un efecto paradójico y estimular el apetito, y entonces promover el aumento de peso, una variedad de estudios tanto en ambientes controlados de laboratorio como en poblaciones no sujetas a pruebas, no respaldan este efecto.
Sin embargo, resulta claro que los endulzantes intensos o cualquier alimento por sí mismo no pueden lograr que la persona tenga éxito en su plan de control de peso, o en su tratamiento para controlar enfermedades como la diabetes. El éxito depende de que la dieta tenga un enfoque multidisciplinario, que se practique actividad física y técnicas para modificar comportamientos.41, 42 Sin embargo, en razón de que proporcionan el placer del sabor dulce sin agregar calorías o carbohidratos, los endulzantes de bajas calorías pueden facilitar el cumplimiento de estrictos planes de alimentación. En el marco de un programa con sentido común para controlar el peso o algún tipo de enfermedad, los endulzantes intensos pueden jugar un papel importante para ayudar a los estadounidenses a alcanzar sus metas de salud y peso.
Matriz de los endulzantes de bajas calorías
Para que sean aprobados por la FDA para su uso en los Estados Unidos se deben realizar muchas pruebas de seguridad con animales de laboratorio y seres humanos. Todos los endulzantes de bajas calorías aprobados por la FDA cumplen con el mismo estándar de seguridad.
| Acesulfame de potasio | Aspartamo | Sacarina | Sucralosa |
| Composición | Acesulfame de potasio (6-metil-1,2,3-oxatiazin- 4(3H)-ona-2,2-dióxido) | Los aminoácidos ácido aspártico y fenilalanina (N-L-aspartil-l- fenilalanina metil éster)
| 1,2 -benzisotiazol - 3(2H)-ona 1,1 dióxido | Tricloro- galacto- sucrosa (1,6-dicloro-1,6- dideoxi-β-D-fructo- furanosil -4cloro- 4deoxi- aD-galacto-piranósido) |
| Poder de endulzamiento aproximado en comparación con el de la sucrosa | 200 veces más dulce | 200 veces más dulce | 300 veces más dulce | 600 veces más dulce |
| Valor calórico | Sin calorías | 4 kcal/g | Sin calorías | Sin calorías |
Metabolismo/ Excreción | No se metaboliza, es excretado por los riñones sin cambios | Una vez digerido, el aspartamo se descompone en ácido aspártico, fenilalanina, y una pequeña cantidad de metanol, todos productos que son metabolizados normalmente. | No se metaboliza, es excretado por los riñones sin cambios | No se metaboliza, es excretado con la materia fecal y con la orina |
| Consumo Aceptable Diario (ADI) | 15/mg/kg | 50 mg/kg | 15/mg/kg ó 1 g/day | 5 mg/kg |
| Consumo aproximado como porcentaje del ADI | Menos de 20% | Menos de 10% | Aproximada-mente 12% | Menos de 20% |
| Requisitos adicionales de etiquetado | Ninguno | Debe incluir un aviso en la etiqueta que diga que el producto contiene fenilalanina | Debe incluir un aviso en la etiqueta que diga que la sacarina causó cáncer en los animales de laboratorio | Ninguno |
| Fecha en que la FDA lo aprobó inicialmente para uso seguro en los alimentos | 1988 | 1981 | 1900— desde la década del 70 con aprobación temporera | 1998 |
Alimentos/ Bebidas aprobadas para usar en los Estados Unidos | Endulzantes de mesa, bebidas, alimentos procesados | Endulzantes de mesa, bebidas, alimentos procesados | Endulzantes de mesa, bebidas, alimentos procesados | Endulzantes de mesa, bebidas, alimentos procesados |
| Otras regiones en las que se aprobó su uso | Aprobada en muchos países de América del Norte y América del Sur, Europa, áfrica y Asia, y Australia. | Aprobada en muchos países de América del Norte y América del Sur, Europa, áfrica y Asia, y Australia. | Aprobada en muchos países de América del Norte y América del Sur, Europa, áfrica y Asia, y Australia. | Aprobada en muchos países de América del Norte y América del Sur, Europa, áfrica y Asia, y Australia. |
Estabilidad
| Muy estable, se lo puede usar para cocinar y hornear | Pierde el sabor dulce cuando se lo expone a altas temperaturas, se debe agregar a los alimentos cuando finaliza el ciclo de cocción | Muy estable, se lo puede usar para cocinar y hornear | Muy estable, se lo puede usar para cocinar y hornear |