Tú Recurso  sobre Nutrición y Seguridad de Alimentos
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Actitudes del consumidor, ante los alimentos funcionales
 
agosto de 2002 
 

IFIC considera que los "alimentos funcionales" incluyen a cualquier alimento o componente alimenticio que pueda ofrecer beneficios para la salud que excedan a la nutrición básica. Sobre la base de investigaciones cuantitativas y cualitativas que se han venido realizando desde 1996, Cogent Research (antes llamada Axiom) completó en 2002 la última ronda de la investigación sobre la actitud de los consumidores con respecto a los alimentos funcionales cuantitativos, que fue solicitada por IFIC. Los objetivos fundamentales de este estudio (1998, 2000, 2002) fueron medir y registrar los cambios en el reconocimiento e interés de los consumidores con respecto a los alimentos funcionales, además de explorar los factores que tienen un efecto en el comportamiento y las percepciones.

Metodología

  • Encuesta telefónica, marzo de 2002
  • 1,004 estadounidenses adultos (+ de 18 años), seleccionados de forma aleatoria
  • Ponderación de los datos para que reflejen a la población de los Estados Unidos
  • Diferencias estadísticas detectadas de +/- 3,1% para los datos de 2002 (n=1,000); +/- 4,4% para los cambios que se fueron produciendo con el transcurso del tiempo (n=1,000) (95% intervalo de confianza)

Se les pidió a quienes participaron en la encuesta que analizaran alimentos, bebidas y suplementos dietéticos, incluyendo hierbas, cuando respondieran a las preguntas.

Entusiasmo por la nutrición y la salud

  • La amplia mayoría de los estadounidenses continúa creyendo que tiene un control por lo menos moderado sobre su propia salud (89%).
  • Más consumidores creen que la nutrición juega un papel fundamental (71% sobre, 63%, sobre el ejercicio y 41% sobre los antecedentes de salud familiares).
  • Por consiguiente, no resulta sorpresivo que 93% de los estadounidenses considere que algunos alimentos tienen beneficios adicionales para la salud, además de la nutrición básica.
  • ¡Y 85% está interesado en aprender más acerca de dichos alimentos!

La concientización permanece elevada

  • Los primeros 10 alimentos que los consumidores nombran que pueden tener beneficios adicionales para la salud, además de la nutrición básica son: brócoli, las naranjas / jugo de naranjas, verduras de hoja verde, pescado/aceite de pescado/frutos del mar, zanahorias, ajo, tomates, leche, avena/salvado de avena y la fibra.
  • Más de 8 de cada 10 estadounidense pueden relacionar por lo menos un alimento funcional con una enfermedad o trastorno de la salud ("componente alimenticio / enfermedad" o "asociación") sin ayuda de ningún tipo, porcentaje que se elevó desde 1998 (77%)
  • Sin ayuda de ningún tipo, los estadounidenses identifican principalmente a los pares de componentes alimenticios / enfermedades que constituyen sus preocupaciones principales de salud (53% alimentos que se relacionan con las enfermedades cardiovasculares, 43% con cáncer)
  • Sin embargo, con alguna ayuda de por medio, la concientización es más elevada para los pares de componentes alimenticios / enfermedades que desde hace mucho tiempo se conocen como beneficiosos, tales como las zanahorias para mejorar la visión y el calcio para mantener la salud ósea.
  • Brecha de los sexos: La concientización es más elevada en las mujeres cuando se las compara con los hombres, cuando se trata de pares de componentes alimenticios / enfermedades que se relacionan con temas de salud femenina (menopausia, infecciones del aparato urinario, cáncer de mama, y osteoporosis).

¿Quiénes están consumiendo alimentos para lograr beneficios específicos en la salud?

  • Sorpresivamente, hay menos estadounidenses que están reduciendo el consumo de grasas, que en 1998 era de 36% y ahora es de sólo 23%.
  • Pero, al mismo tiempo, más personas están incorporando componentes a su dieta (como frutas, verduras y agua) para mejorar su salud, porcentaje que aumentó de 28% en 1998 a 35% en 2002.
  • Además, prácticamente dos tercios (62%) está consumiendo de 1 a 3 alimentos específicos para obtener beneficios funcionales en su salud, lo que representa un significativo aumento de 10% desde 1998.

Identificando los factores que afectan la concientización, las creencias y los comportamientos

A fin de identificar los factores que afectan las actitudes de los consumidores, su grado de concientización y sus comportamientos, IFIC comparó tres pares de componentes alimenticios / enfermedades: calcio/osteoporosis, antioxidantes/cáncer y proteína de soya/enfermedades cardíacas. En 2002, se identificaron las siguientes diferencias más importantes en las actitudes, grado de concientización y comportamientos relacionados con estos factores:

Tiempo

  • El grado de concientización depende más del tiempo que los consumidores hayan estado expuestos a información sobre la asociación que existe que del grado de preocupación por un estado de salud determinado.
  • El nivel de concientización también aumenta con el paso del tiempo, ya que al menos han escuchado "mucha" información sobre la más novedosa asociación entre la proteína de soja y las enfermedades cardiovasculares (23%), más han escuchado información sobre la relación antioxidantes / cáncer (34%), y la gran mayoría han escuchado "mucha" información sobre la relación entre el calcio y la osteoporosis (64%).

Nivel de concientización

  • La creencia en la eficacia también aumenta con el paso del tiempo y nivel de concientización: entre quienes han escuchado información sobre todos los pares componente alimenticio / enfermedad, aquéllos que escucharon "mucha" información creen más en la eficacia de la asociación.

Creencia en la eficacia

  • El esfuerzo para consumir más de un componente alimenticio aumenta con el nivel de concientización y la creencia en la eficacia.

Importancia de la preocupación respecto a la salud

  • Sin embargo, la barrera más común con la que se enfrenta el consumo de estos tres componentes alimenticios es que la enfermedad asociada "no es una preocupación para ellos" o bien que el consumidor percibe que no está incluido en un "grupo de riesgo". En el caso del calcio, por ejemplo, los consumidores consideran que ya toman lo suficiente (31%) mientras que con respecto a los antioxidantes, otra importante barrera es la falta de conocimiento del componente y de sus fuentes (25%). Los consumidores también nombran a la falta de conocimiento de la proteína de soya y de sus fuentes como una barrera que impide su consumo (17%), pero, muchos más relacionan su falta de consumo al desagrado que les produce su sabor (25%).

Datos demográficos

  • Edad: el grupo copmrendido entre 55 a 64 está más consciente de cada uno de los pares componente alimenticio / enfermedad.
  • Educación: el nivel de concientización aumenta con la educación formal, incluyendo universidad, y es mayor entre quienes tienen un título de grado.
  • Ingresos: la concientización aumenta con el nivel de ingreso, especialmente entre quienes ganas más de $75,000 al año, en comparación con quienes ganan menos de $35,000 al año.
  • Y los usuarios de complejos multivitamínicos tienen un nivel de concientización más elevado de las asociaciones, si los comparamos con quienes no los usan.

Comunicando efectivamente

Pese a que el interés general en los alimentos funcionales es elevado, todavía se requiere mucha educación. Un método para comunicarse con el público es a través de las etiquetas de los alimentos. La Administración de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos (FDA) permite que se incluyan distintos tipos de mensajes en las etiquetas, siempre y cuando los mismos cumplan con ciertas especificaciones. Los profesionales de la salud que se dedican a educar a sus pacientes pueden utilizar mensajes similares para informar en qué alimentos hallar componentes específicos o qué alimentos pueden ser buenos para su salud.

Los tres tipos de mensajes que se sometieron a la consulta fueron (para calcio/osteoporosis, antioxidantes/cáncer y proteína de soya/enfermedades cardiovasculares) son: 1) Un mensaje que indique la presencia de un componente específico y que explique su potencial función en la reducción del riesgo de una enfermedad en particular; 2) un mensaje sobre estructura/función que explique el efecto fisiológico de un componente alimenticio en una función corporal, 3) y un mensaje sobre el componente en sí mismo, que sencillamente mencione que el producto alimenticio contiene un componente en particular. A continuación, se incluyen algunos ejemplos de mensajes que no necesariamente son un reflejo de mensajes que hayan sido aprobados y se estén utilizando en las etiquetas.

  • El mensaje sobre estructura / función se prefiere cuando:
    • el componente alimenticio y el beneficio que ofrece a la salud son conocidos ("el calcio ayuda a mantener la salud de los huesos”).
    • el trastorno de la salud no es una preocupación que despierte mucha atención (osteoporosis).
  • El mensaje es más efectivo cuando:
    • el componente alimenticio es menos conocido por los estadounidenses y el beneficio para la salud es importante ("la proteína de soya puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares" y "los antioxidantes pueden reducir el riesgo de cáncer”).
  • Los mensajes de contenido son menos efectivo, salvo:
    • cuando el componente alimenticio y sus beneficios para la salud son bien conocidos (“contiene calcio”).

Elección de las palabras

El lenguaje es otro factor que puede tener una importancia preponderante en la efectividad del mensaje, y por consiguiente, en la estimulación de un cambio de comportamiento.

  • Las expresiones "alimentos funcionales" y "productos nutracéuticos" se usan a menudo para describir alimentos que pueden tener beneficios para la salud más allá de la nutrición básica.
  • Pese a que la expresión "alimentos funcionales" se prefiere a "productos nutracéuticos", 2 a 1 (62% contra 31%), ninguna de las dos conduce efectivamente a mejorar la comprensión. Cualquiera de las expresiones puede dejar la impresión de que existe una categoría de alimentos que son "funcionales", es decir, alimentos que tienen componentes benéficos adicionados. En realidad, todos los alimentos cumplen alguna función, que incluso puede ser su sabor y su disfrute. Y los alimentos tradicionales también ofrecen beneficios para la salud (por ejemplo, las manzanas, el yogur y el salmón), al igual que los alimentos y suplementos fortificados (por ejemplo, el jugo de naranjas fortificado con calcio).

Individualidad

La efectividad del mensaje se logra si se toma en cuenta el conocimiento, las actitudes y los comportamientos del individuo, ya que se sabe, que no todo nos calza bien a todos.

  • Los consumidores confían en los profesionales de la salud por sobre todas las cosas, y acuden a ellos en busca de información sobre los beneficios para la salud que ofrecen algunos alimentos (47%; 34% nombran a los médicos, 21% nombran a los nutricionistas / dietistas).
  • Sin embargo, los medios de comunicación también son fuentes confiables de información para 23% de los consumidores y no se pueden ignorar los esfuerzos que desde ellos se hacen para mejorar la comprensión pública sobre estas cuestiones.

Recuerde: ¡no todo nos calza bien a todos! Se debe conocer al consumidor, proporcionarle la información apropiada para su nivel de conocimiento sobre el alimento y los trastornos de salud en cuestión, y ayudarlos a fijar metas posibles que sean coherentes con el estilo de vida general. ¡El mensaje deberá ser positivo y divertido para que tenga éxito!

 
 

 



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